Más de 7 mil 476 bibliotecas públicas ofrecen sus servicios en más de 2 mil 200 ciudades de México, para unos 30 millones de usuarios al año, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que destaca la importancia de las bibliotecas como centros confiables de información y estudio.
Las bibliotecas continúan siendo una fuente fundamental de información confiable en una era marcada por la sobreabundancia de contenidos digitales. A diferencia de otras plataformas, los materiales disponibles en bibliotecas pasan por procesos de selección y verificación, explicó la Dra. Magdalena Flores Padilla, Jefa del Departamento de Biblioteca de la Universidad Vasco de Quiroga (UVAQ).
“Vivimos en una época en la que estamos sobreinformados. La biblioteca sigue siendo un elemento fundamental para tener total certeza de que la información que consultamos es verídica, está sustentada de manera científica, pero además nos ofrece herramientas para detectar qué tan confiables son esas fuentes y cómo utilizarlas”, explicó la Doctora Magdalena.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la información con sustento es aquella que puede verificarse a través de fuentes identificables, datos comprobables y respaldo documental, elementos clave para garantizar su credibilidad ante la sociedad y que regularmente se encuentran en las bibliotecas.
“En la biblioteca existen muchas formas de transmitir la información. El reto está en que las personas acudan, exploren e identifiquen cuál es el formato que necesitan y cuál les puede dar un mayor rendimiento”, afirmó la Dra. Magdalena Flores.
Además de su función informativa, la biblioteca se ha consolidado históricamente como un espacio idóneo para el estudio y la concentración.
De acuerdo con la Jefa de Bibliotecas en la UVAQ, muchos estudiantes prefieren acudir a estos recintos debido a las condiciones que ofrecen frente a los distractores en otros entornos, por lo que invitó a la gente a visitar las bibliotecas para estudiar, leer o simplemente tener un momento de tranquilidad.
“Resulta ser un espacio bastante funcional para concentrarse en el estudio. Justamente por los distractores que existen en sus entornos más inmediatos, prefieren acudir a la biblioteca, donde encuentran mejores condiciones para enfocarse”, finalizó la Jefa de Bibliotecas de la UVAQ.