El pozole es considerado uno de los platillos más antiguos de México. Su preparación está documentada desde la época prehispánica y se consolidó durante el período colonial, además de que puede aportar entre 280 y 350 kilocalorías y contiene de 18 a 22 gramos de proteína, explicaron estudiantes de Nutrición en la Universidad Vasco de Quiroga (UVAQ).
Un plato de pozole verde de pollo es rico en sabor y componentes alimenticios, señalaron las estudiantes de la Licenciatura en Nutrición en la UVAQ.
“Elegimos el pozole verde porque muchas personas creen que es solo un platillo alto en grasas o sodio, cuando en realidad puede convertirse en un platillo saludable, con vitaminas, minerales, carbohidratos y proteínas”, explicó Vanessa Arroyo, estudiante de Nutrición en la UVAQ.
En términos nutricionales, especialistas señalan que una alimentación equilibrada debe aportar diariamente entre 45 y 65 por ciento de energía proveniente de carbohidratos, 10 a 20 por ciento de proteínas y entre 20 y 35 por ciento de grasas, priorizando las grasas insaturadas, que son las más benéficas para la salud.
Bajo este enfoque, platillos tradicionales como el pozole verde pueden formar parte de una dieta saludable, ya que combinan carbohidratos del maíz, proteínas de origen animal y grasas naturales provenientes de semillas como la pepita, siempre que se consuman en porciones adecuadas.
“Son platillos culturales que, aunque muchas veces los ‘satanizamos’, en realidad son ricos en nutrientes y forman parte de nuestra cultura y de lo que consumimos día a día”, aclaró Keyleen Sánchez, estudiante de Nutrición en la UVAQ.