La inclusión en el diseño no es una tendencia, sino una necesidad. Bajo esta premisa, Jayna Zaragoza, estudiante de Diseño Gráfico en la Universidad Vasco de Quiroga (UVAQ), fue reconocida en la categoría de Inclusión Visual y Sensorial por su proyecto que busca transformar la experiencia de compra para personas con discapacidad visual y baja visión.
Su propuesta consistió en la creación de pictogramas táctiles: dibujos simples, con formas diferenciables, que pueden identificarse mediante el tacto. Estos pictogramas están incorporados en productos de supermercado para que las personas con discapacidad visual los reconozcan más fácilmente.
“Mi proyecto se basa en pictogramas táctiles, que son dibujos simples y con formas diferenciables, en el que las personas con discapacidad visual y baja visión podrán reconocer por medio del tacto a los productos de supermercado”, explicó Jayna.
La idea nació a partir de una experiencia cotidiana. Jayna encontró una caja de la marca Natura con puntos en relieve. Al investigar, descubrió que se trataba del sistema Braille. En ese momento se preguntó ¿por qué este tipo de estrategias no están en todos los productos? si se incluye el diseño con Braile se garantizará el acceso a la información.
“Analizando ese empaque me puse a reflexionar por qué no está en todos los productos, si es algo básico para que las personas con discapacidad visual puedan saber la información necesaria para comprar algo”, comentó la futura Licenciada en Diseño Gráfico.
El proyecto cobró fuerza al considerar el contexto nacional. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), aproximadamente 3.7 millones de personas en México viven con limitaciones visuales, baja visión y ceguera, por lo que se requieren productos y servicios accesibles para todas las personas.
Más allá del reconocimiento, el proyecto evidencia una realidad: las personas con discapacidad visual pocas veces son consideradas en los procesos de diseño. La propuesta de pictogramas táctiles promueve accesibilidad, autonomía, dignidad e igualdad en espacios tan cotidianos como el supermercado.
La iniciativa de Jayna Zaragoza demostró que el diseño inclusivo no necesariamente implica soluciones complejas, sino sensibilidad, observación y voluntad de crear productos pensados para todas las personas, consideró el Doctor Leobardo Ceja, Director de la Licenciatura en Diseño Gráfico.
Otros docentes de la UVAQ señalaron que cuando el diseño es accesible, deja de ser solo visual y se convierte en una verdadera herramienta de inclusión social.