Por su vocación docente, trayectoria académica y ejemplo dentro y fuera de las aulas, la Dimensión para la Educación y Cultura de la Arquidiócesis de Morelia (DECAM) premió al Doctor Efrén Villa Sánchez, profesor de la Universidad Vasco de Quiroga (UVAQ), con la Presea Don Vasco de Quiroga.
“El Dr. Villa, a lo largo de más de tres décadas de servicio educativo, ha promovido la educación basada en la dignidad humana, la justicia social, el pensamiento crítico y el compromiso con la sociedad inspirándose constantemente en el modelo humanista de Don Vasco de Quiroga”, señaló la Rectora de la UVAQ, Mtra. Lydia Nava.
Ya en la entrega de la presea el domingo 17 de mayo en la Catedral de Morelia, la Mtra. Susana García, Secretaria Académica de la UVAQ, felicitó a los docentes reconocidos, especialmente al Dr. Efrén, quien actualmente coordina el área de Humanidades en el Sistema UVAQ Online.
El Arzobispo de Morelia, Monseñor José Armando Álvarez Cano, entregó la presea al Dr. Efrén Sánchez, Dr. Luis Cárdenas, Mtra. Karla Morales, Mtro. Tomás Hernández y al Dr. Jorge Padilla, por su labor en educación, cultura, evangelización y bien común, informó el Padre Alejandro Barajas, Coordinador de la DECAM.
Después de recibir la presea acompañado por su esposa y tres hijos, el Profesor Efrén agradeció el reconocimiento, destacó que lo que más disfruta como docente es el crecimiento de sus alumnos y que Don Vasco lo inspira; felicitó a los educadores por su labor y dedicó este galardón para gloria de Dios.
– ¿Qué significa para Usted esta presea que te entrega la Arquidiócesis de Morelia?
La presea significa para mí, un reconocimiento al servicio, que con responsabilidad y amor he dado en favor de la juventud en los diferentes espacios educativos en los que me he desempeñado a lo largo de estos 35 años de mi vida.
– ¿Qué es lo que más ha disfrutado como profesor?
Lo más satisfactorio de ser formador y docente es el poder ser testigo del crecimiento y desarrollo de muchas personas… El hecho de encontrarme a muchas personas que tramitaron por mis aulas y que años después me los encuentro y lo primero que me brindan es una hermosa sonrisa de gratitud y simpatía hacia mi.
– ¿Cómo ha influido la figura de Don Vasco de Quiroga en su carrera docente?
Definitivamente, Don Vasco ha sido para mí una figura que me inspira a trabajar en el día a día, en medio de dificultades y experiencias de todos tipos, desde celebraciones y fiestas hasta amenazas de muerte, porque ha habido de todo. Y la figura de Don Vasco siempre ahí, inspirándome para vencer cualquier obstáculo, siempre en la presencia de Dios desde luego.
– A propósito de esta presea, ¿Qué mensaje le da a sus alumnos y a sus profesores?
Pido perdón a todos aquellos alumnos que no he sabido atender adecuadamente y a quienes tal vez lastimé en mi andar. No soy perfecto, desde luego. A los jóvenes les digo que crean en sí mismos ante todo, que se aferren a sus sueños, siempre con la fe y la esperanza puesta en Dios. Que tienen el gran tesoro de la juventud por lo que pueden hacer maravillas con el futuro viviendo el día a día con responsabilidad, disciplina y constancia.
A los docentes les digo que tenemos en nuestras manos algo muy valioso como lo es la formación de las personas. Por eso es indispensable tener vocación de servicio. No llevemos a las aulas nuestros problemas personales y familiares. Llevemos siempre esperanza en cada una de nuestras clases.
La entrada al salón siempre tendrá que ser con una sonrisa amorosa, porque de esa manera generamos un ambiente propicio para el aprendizaje y el desarrollo integral de nuestros estudiantes. A los docentes que no tengan la vocación de servicio, esto es muy notorio a simple vista, yo les invito a mejor retirarse de la docencia y buscar otra opción de vida, porque el mal que se hace con un trabajo sin vocación es irreversible.
– ¿Qué sigue para Usted en su labor como docente?
Seguir levantándome cada día y con una actitud positiva y optimista seguir trabajando en donde Dios disponga para mí. Gracias a la UVAQ por promoverme para recibir esta presea, gracias a quienes creen y confían en mí. Con toda humildad he recibido mi presea para mayor gloria de Dios.