Cautivan con el Circo de Aladdin 2025 en la UVAQ

 Una noche mágica, llena de música, color y diversión para todas las edades ofrecieron los estudiantes de Cultura Física y Deporte con más de 100 actores, acróbatas y bailarines, quienes […]

El enojo: ¿Emoción que fortalece o debilita nuestras relaciones sociales?

¿Ubicas cuando te hierve la sangre y lo único que quieres hacer es gritar, lanzar la chancla o desaparecer unos minutos? Bueno, bienvenida/o al mundo del enojo. Esa emoción intensa, a veces inesperada, que llega sin pedir permiso. Y sí: puede ser peligrosa… o transformadora.

Porque el enojo no es el enemigo per se. Es una señal de nuestro cuerpo, una alerta: “algo no está bien”. A veces esa alerta nos pone en guardia; y eso, si lo escuchamos con calma, puede ayudarnos a protegernos, a poner límites, a decir “hasta aquí” cuando alguien pisotee nuestro respeto. Esa función defensiva del enojo puede servir, si lo sabemos manejar como una chispa que ilumina lo que duele, lo que ofende, lo que ya no toleramos.

Pero ojo: si esa chispa se convierte en incendio, si dejamos que el enojo nos controle, puede hacer harto daño: palabras hirientes, golpes al aire, puertas que se cierran, silencios prolongados, confianza rota. El enojo mal canalizado quiebra amistades, distorsiona relaciones, crea memes ofensivos, genera resentimiento, miedo, distancia. 

En ese tira y afloja entre “me protege” y “me quema”, la clave está en cómo lo gestionamos. Porque sí, hay formas de convertir ese enojo en una herramienta, no para agredir, sino para comunicar, para exigir respeto, para sanar heridas. Técnicas como respirar profundo, pausar antes de reaccionar, expresar lo que sentimos con palabras claras y honestas, permitirnos enfadar sin culpa, pedir espacio cuando la olla revienta: todo eso ayuda a que el enojo no nos domine. 

Y lo mejor: si logramos “domar” ese enojo, se puede convertir en un motor de cambio. Nos permite exigir mejor trato, poner límites, limpiar relaciones tóxicas, defender nuestra dignidad. Nos ayuda a identificar lo que nos lastima y a rebelarnos (de la forma más humana posible) contra lo que no aceptamos.

Pero como toda herramienta, depende de nosotros. Y hay que practicar: aprender a escucharnos, a entender qué realmente nos molesta, a distinguir cuándo vale la pena reaccionar y cuando es mejor respirar y reflexionar. Si no, corremos el riesgo de ser una bomba de tiempo social.

Así que te lo digo con sinceridad: el enojo puede ser tanto llave como cerrojo. Puede abrir caminos de cambio, verdad, respeto… o cerrar puertas, romper vínculos, dañar lo que más importa. Tú decides. Y cuando lo decidas, que sea con intención, con inteligencia, con honestidad.

Bibliografía:

Anónimo.

El sistema penal acusatorio en México: ¿Garantía de justicia o un reto pendiente para el país?

Un recorrido por las ventajas, limitaciones y desafíos del sistema penal acusatorio, y su impacto real en la impartición de justicia en México.

Hablar del sistema penal acusatorio en México puede sentirse complicado, porque a veces parece un tema exclusivo de abogados, jueces y especialistas. Pero en realidad nos toca a todos: es el modelo que define cómo se investiga un delito, cómo se juzga y, sobre todo, cómo se garantiza que haya justicia… o que al menos tratemos de acercarnos a ella.

En 2016 México cambió por completo su forma de impartir justicia: dejamos el sistema tradicional, más cerrado y escrito, para adoptar uno acusatorio, más transparente y oral. Sobre el papel suena ideal: audiencias públicas, mayor claridad en los procesos, presunción de inocencia y un enfoque más equilibrado entre acusación y defensa. La promesa era grande: un sistema más justo, más ágil y menos opaco.

Pero la realidad es más compleja. Aunque el modelo es bueno, su implementación ha sido desigual. Mucha gente sigue relacionando el sistema acusatorio con “puertas giratorias”, con la idea de que “todos salen libres”, cuando en realidad el problema suele estar en investigaciones débiles, falta de capacitación o recursos insuficientes. No es que el sistema esté mal diseñado; es que no siempre se le da lo necesario para funcionar.

Y ahí está el reto: ¿cómo hacemos que un modelo pensado para ser más justo realmente lo sea? No se trata de desecharlo ni de defenderlo a ciegas, sino de conocerlo mejor. Entender por qué existe, qué busca proteger y qué necesita para mejorar. Al final, la justicia no solo depende de las leyes, sino de cómo trabajamos con ellas. Y quizá el primer paso es informarnos sin miedo, con preguntas honestas y conversaciones más accesibles para todos.

 

Bibliografía:

 

  • Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). El sistema penal acusatorio en México: estudio sobre su implementación en el Poder Judicial de la Federación. Documento oficial sobre la reforma, su diseño e implementación. Suprema Corte de Justicia de la Nación+1
  • Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Conoce tus derechos humanos en el nuevo sistema penal acusatorio. Cartilla informativa donde se explican los derechos que deben garantizase bajo el nuevo sistema. CNDH+1
  • Revista Cálamo, artículo: La implementación del sistema de justicia penal acusatorio en México: Retos y adversidades frente a la sociedad (autor: Roberto Huerta Peruyero). Un análisis moderno (2023) sobre la percepción social, retos y dificultades reales en la operación del sistema.

 

Anónimo.

Tu imagen personal importa: ¿Puede ser la clave de tu éxito profesional y social?

¿Te ha pasado que entras a una entrevista, a una clase nueva o a un grupo de amigos y en segundos antes de que digas “hola” ya sientes que te juzgan? Pues sí, aunque no lo sepamos, muchas veces la primera impresión se forma antes de que pronuncies la primer palabra. Y ahí es donde tu imagen personal, esa que construyes con ropa, postura, expresión y actitud, puede abrirte puertas… o cerrarlas.

Es inevitable recordar a mi mamá en este tema, igual a ti también te pasa, pero es que ella siempre insiste en el cómo me veo y sí, abruma un poco. 

¿Por qué importa tanto tu imagen?
  • Los expertos en imagen personal coinciden: la “imagen” no solo es lo que vemos, sino cómo nos presentamos; incluye apariencia física, vestimenta, gestos, postura, voz y forma de comportarse.
  • En el ámbito laboral, una presentación cuidada y coherente transmite seriedad, profesionalismo y respeto, no solo hacia los demás, sino hacia ti mismo. Esa impresión ayuda a generar confianza incluso antes de demostrar tus habilidades.
  • Además, atender tu imagen personal casi siempre mejora cómo te percibes a ti misma: aumenta tu autoestima, seguridad y confianza. Eso, créeme, cambia muchísimo tu forma de hablar, caminar, actuar; y los demás lo captan.

Imagina a dos personas en una entrevista de trabajo:

  • Una: despeinada, encorvada, evita contacto visual.
  • Otra: se sienta erguida, mira a los ojos, viste con cuidado, da una sonrisa genuina.

Aunque las dos tengan las mismas habilidades, cuál crees que inspira más confianza y profesionalismo. Así de poderoso es lo no verbal: la postura, los gestos, la voz. 

Y no se trata de fingir. Se trata de armonía: que tu ropa, tu cuidado personal, tu actitud y lo que dices vayan  (más o menos) en la misma sintonía con lo que quieres proyectar. Esa coherencia ayuda a mostrar quién eres, sin máscaras, pero con intención. 

A veces creemos que lo importante es lo que sabemos, lo que dominamos  y no está mal. Pero cómo lo mostramos, esa primera piel que enseñamos al mundo también cuenta. No para disfrazarnos, sino para presentarnos con dignidad, con respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Y claro, la imagen no lo es todo. Tus habilidades, tu ética, tus valores, tu carácter: eso pesa más. Pero ¿por qué no dar ese primer paso con intención, con amor propio y con presencia?

Así que ya sabes: cada mañana, cuando te mires al espejo, no lo veas como rutina. Mírate como un lienzo en blanco: tú decides qué proyectas hoy.

Bibliografía: 

  • Kassab, K., & Kashevnik, A. (2024). Personality Traits Estimation Based on Job Interview Video Analysis: Importance of Human Nonverbal Cues Detection. Big Data and Cognitive Computing, 8(12), 173. MDPI
  • Cha, Y., Chen, H., & Harter, J. (2024). Observing Interviewees’ Inner Self: How Authenticity Cues in Job Interviews Relate to Interview and Job Performance. Journal of Business and Psychology, 40, 237–256. SpringerLink
  • Naim, I., Tanveer, M. I., Gildea, D., & Hoque, M. (2015). Automated Analysis and Prediction of Job Interview Performance. arXiv preprint. arXiv

Anónimo.

De la universidad al mundo: aprender, cruzar fronteras y compartir.

Más que un acto de presunción, este es un llamado abierto a quienes sueñan con estudiar Medicina y, al mismo tiempo, con cruzar fronteras para crecer profesional y personalmente. En la Universidad Vasco de Quiroga entendemos que la formación médica hoy exige una visión global, experiencias reales y acompañamiento constante.

Por ello, contar con programas internacionales que impulsan el desarrollo de nuestros alumnos, profesores e investigadores fuera de México forma parte esencial del proyecto educativo de la UVAQ. En los últimos años, este compromiso se ha fortalecido gracias a la confianza de universidades aliadas en Europa, Norteamérica y Sudamérica, instituciones que comparten nuestra visión académica y humana, y que han permitido ampliar de manera significativa las oportunidades internacionales para nuestros estudiantes.

Hoy, la Licenciatura en Medicina en la UVAQ ofrece una oportunidad que marca un antes y un después: la posibilidad de realizar residencias médicas en Estados Unidos. Una experiencia de alto nivel académico que no solo fortalece la preparación clínica, sino que transforma la perspectiva profesional y personal de quienes deciden asumir el reto.

Esta oportunidad se distingue también por el acompañamiento cercano y estratégico que la UVAQ brinda a sus alumnos durante todo el proceso. Desde la orientación inicial hasta la preparación y seguimiento, entendemos que cumplir un sueño de esta magnitud requiere guía, disciplina y respaldo institucional.

Para quienes estén interesados en conocer más sobre este camino, pueden acercarse al Departamento de Educación USA de la UVAQ, donde recibirán información detallada, asesoría personalizada y acompañamiento para iniciar su proceso.

Además, a finales de enero se llevará a cabo una plática informativa vía Zoom con uno de nuestros alumnos que ya logró realizar su residencia en Estados Unidos, quien compartirá su experiencia, los retos enfrentados y los aprendizajes adquiridos, demostrando que este objetivo sí es posible con la preparación adecuada.

El enlace de acceso a la plática se encuentra disponible al final de este artículo.

En la UVAQ, no es solo viajar: es aprender, crecer y construir un futuro profesional con visión internacional, una experiencia que no cualquier universidad puede ofrecer.

Reunión Informativa: 

https://zoom.us/meeting/register/WDbrQIOiTCmUuII_F5Rs6g#/registration

-Anónimo.          

Cuando servir nos une

Existen muchos tipos de comunidades, pero hay una que hoy nos une a quienes leemos estas líneas: la comunidad UVAQ. Una comunidad con una esencia clara, construida a partir de valores, conocimiento, educación, búsqueda del bien común y, sobre todo, el servicio.

Pertenecer no siempre es sencillo. A muchos nos cuesta sentirnos parte de un lugar, de una tradición o de una cultura. Sin embargo, ¿qué pasaría si descubrieras que sí puedes estar donde te sientes cómodo? Esa posibilidad nace de una decisión personal: conocerte, identificar qué quieres, qué buscas en ti y en los demás. Desde ahí, vale la pena preguntarte dónde estás hoy, quiénes te rodean, si tú los has elegido o si ellos te han elegido a ti, qué te han enseñado y qué has aportado. Poco o mucho, todo cuenta para replantearte si estás en el lugar correcto para tu crecimiento.

Estar en una universidad implica mucho más que estudiar. Es aprender todos los días, crecer, formar carácter y definir el rumbo de tu futuro. Y cuando eliges servir primero a quienes te rodean, porque te sientes parte del lugar que has elegido, ocurre algo poderoso: se fortalecen los lazos, se abre el intercambio entre dar y recibir, y se generan oportunidades para acercarte a otros y acompañarlos en su camino.

Cada acción genera una reacción. Por eso, cuidar lo que pensamos, lo que expresamos y la manera en que lo compartimos puede transformar una experiencia para bien o para mal. Servir también implica conciencia, reflexión y responsabilidad sobre cómo impactamos a los demás.

Nuestra comunidad tiene este objetivo claro. No es sencillo vivirlo todos los días, pero si no lo intentamos, nunca lo lograremos. En la medida en que lo ponemos en práctica, el crecimiento personal se acelera y el servicio deja de ser una obligación para convertirse en un hábito que nace del corazón.

Este es un valor que nos ha definido desde hace años y que buscamos transmitir a cada persona que pasa por nuestras aulas, pasillos, oficinas y laboratorios. Es el mismo valor que acompaña a quienes llevan el nombre de la UVAQ incluso al otro lado del mundo, cuando viven una experiencia internacional. Un regalo que solo se construye así: en comunidad, una comunidad que une.

-Anónimo.          

Nueva etapa: los retos universitarios que trae el 2026.

Después de disfrutar las vacaciones, los viajes, los momentos en familia, los días de descanso, café caliente, pijama y maratones de películas, llega un momento clave: volver a la rutina universitaria. Regresan las clases, el trabajo académico, los exámenes, la disciplina y, sobre todo, la oportunidad de plantearte nuevos objetivos personales y académicos.

Este regreso a la normalidad no es solo un cambio de agenda, es una nueva oportunidad para crecer, organizarte mejor y avanzar hacia tus metas.
La pregunta es: ¿ya tienes claros tus objetivos para este nuevo ciclo universitario?

Si aún no los defines, aquí te compartimos algunos hábitos y metas que puedes adoptar para comenzar a construir tu vision board y fortalecer tu desarrollo personal y académico:

  1. Crear un checklist diario de pendientes para mejorar tu organización y evitar acumular tareas.
  2. Practicar la gratitud cada mañana, reconociendo lo que tienes antes de iniciar tus actividades.
  3. Ahorrar una cantidad diaria, acorde a tus posibilidades, fomentando disciplina financiera.
  4. Sonreír más y vivir cada momento de forma consciente, reduciendo el estrés y mejorando tu bienestar.
  5. Establecer metas claras y alcanzables a corto plazo, tanto académicas como personales, y darles seguimiento.

Los buenos deseos y la actitud positiva son un pilar fundamental en tu vida universitaria, en tus relaciones y en tu formación como persona. Un consejo sencillo pero poderoso: cuando regreses a clases y te encuentres con tus compañeros o profesores, regala un comentario amable. Provocar una sonrisa en los demás también transforma tu propia actitud y mejora la forma en que te relacionas con tu entorno.

¿Y por qué es tan importante hablar de esto?
Porque tu actitud influye directamente en tu capacidad para alcanzar tus objetivos. La disposición al cambio y la mejora personal es el primer paso para desarrollar constancia, perseverancia y compromiso con tus metas. Sin ello, cualquier objetivo se vuelve más difícil de alcanzar.

Cada uno de estos puntos está basado en la formación de hábitos positivos, pequeños cambios que, aunque parezcan simples, tienen un impacto profundo en tu rendimiento académico, tu bienestar emocional y tu crecimiento personal.

Este nuevo ciclo universitario es el momento ideal para retarte, reorganizarte y avanzar. Empieza hoy. Tu futuro comienza con las decisiones que tomas ahora.

-Anónimo. 

Conócete hoy y decide tu camino del mañana.

Tomar decisiones importantes en la vida no solo depende de las oportunidades que se presenten, sino de cuánto nos conocemos a nosotros mismos. 

Las investigaciones indican que apenas alrededor del 15% de las personas poseen un nivel adecuado de autoconsciencia. Esto quiere decir que, la mayoría no tiene claridad sobre cómo son percibidas por los demás ni sobre sus propias motivaciones internas. 

Puede parecer sorprendente, pero la manera en la que los demás nos perciben influye directamente en las decisiones que tomamos. 

Si no somos conscientes de nuestras fortalezas, debilidades, valores y emociones, es fácil dejarnos guiar únicamente por la opinión externa o por impulsos momentáneos, en lugar de actuar desde un entendimiento profundo de quiénes somos y qué queremos lograr. Conocerse a uno mismo implica observar nuestras acciones, emociones y patrones de comportamiento, así como reflexionar sobre lo que realmente nos motiva. Este proceso no solo aumenta nuestra claridad interna, sino que nos permite tomar decisiones más alineadas con nuestros objetivos y aspiraciones.  

Cuando nos conocemos mejor, podemos identificar caminos coherentes con nuestra visión de vida, evitando distracciones y tomando decisiones más acertadas en el ámbito personal y este caso, académico para después llegar más enfocados a lo profesional. 

Por ello, invertir tiempo en autoconocimiento hoy, es sembrar a base para un mañana más seguro y dirigido hacia lo que siempre hemos querido. No se trata solo de “descubrir quién eres”, sino de comprender cómo tus acciones y decisiones impactan en tu vida y en la de quiénes te rodean. 

Conócete y reflexiona con conciencia: tu futuro se construye con cada elección que haces hoy. 

-Anónimo.          

Decide con claridad: la ventaja de descubrir tu vocación antes de elegir carrera.

Antes de elegir una carrera, hay algo que vale oro: conocer tu vocación. Sí, esa chispa interna que te mueve, que te inspira y que te hace sentir que cierta actividad “es lo tuyo”. Encontrar tu vocación no solo te ayuda a decidir qué estudiar, también te acerca a eso a lo que podrías dedicar tu vida con verdadera intención.
Suena fuerte, lo sabemos, pero es real.

Por eso es tan importante mirar hacia dentro y reconocer tus habilidades, tus gustos y ese sueño que tal vez has imaginado desde hace años, aunque aún no tenga nombre. Ese deseo de vida que siempre te ha rondado la cabeza. Por ejemplo, si te encanta viajar, conocer culturas nuevas y comunicarte en otros idiomas, es muy probable que áreas como Comercio Internacional o Traducción y Docencia de Idiomas te llamen la atención.
O si eres la persona que siempre escucha, acompaña y da buenos consejos, puede que tu vocación vaya por Psicología o hasta Nutrición. ¿Por qué? Porque a veces las señales están ahí, en cosas que haces de forma natural, sin esfuerzo, casi sin darte cuenta. Y justo esas cualidades son la base de lo que construirás como profesional.

Tu día a día te va moldeando, y desde que eres pequeño tu personalidad se va cocinando poco a poco. El detalle es que hoy todo lo queremos rápido: respuestas rápidas, decisiones instantáneas y soluciones tipo “ya, ahorita”. Pero con tu futuro no funciona así.
La decisión de qué estudiar no es un sprint, es un proceso. Uno que está influenciado por mil factores: cómo te criaron, el ambiente en el que creciste, los amigos que te acompañan, la música que te vibra, las pelis que te hacen reflexionar o llorar, cómo hablas, cómo piensas. Todo eso construye quién eres y, por consecuencia, hacia dónde podría apuntar tu vocación.

Entender tu vocación no es presionarte para decidir ya, sino acompañarte a que te escuches, a que te descubras y a que armes un camino que se sienta tuyo. Porque elegir carrera no se trata solo de “ver qué deja dinero”, sino de apostarle a algo que te haga sentido, que te haga crecer y que te dé ganas de levantarte todos los días.

-Anónimo.          

Tu futuro comienza hoy: Por qué un quiz vocacional puede ser tu mejor guía.

Una sola decisión puede cambiar el rumbo de tu vida hasta 360º, y créeme, pocas veces te enseñan eso en la escuela. Tampoco siempre son tus padres los que te advierten sobre la importancia de este pequeño detalle: decidir qué camino tomar.

De hecho, saber qué quieres estudiar empieza a formarse desde antes de nacer. Seguro has escuchado comentarios como: “Seguramente le gustará la danza, porque se mueve cuando escucha Karol G, será muy artístico”. Y luego, cuando empiezas a pintar las paredes de tu casa con crayolas, además del regaño, llega el típico: “Seguro estudiará diseño gráfico, mira cómo combinó los colores y hasta dibujó caballos”. Jajajaja.

Todos esos comentarios, aunque graciosos, van creando ideas sobre lo que te gusta, a veces antes de que tú mismo lo sepas. Pero no significa que no tengas claro tu camino; solo que estamos rodeados de expectativas y opiniones que pueden confundirnos.

Cada persona es distinta: algunos toman decisiones con facilidad, otros evalúan mil factores, piensan en el futuro y no se arriesgan tan rápido. Por eso, al momento de elegir carrera, lo normal es tener varias opciones, y siempre habrá una que pese más que otra. Justo para eso estamos aquí: para ayudarte a iluminar un poco el camino.

Este test es corto, pero puede ser esa lucecita que estabas esperando para decidir a qué quieres dedicar tu vida. Claro, la opinión de tus padres, tu contexto social o tus metas económicas influyen, pero al final, lo que realmente importa es tu verdad: hacer aquello que harías millones de veces al día y que además, te paguen por ello. Hacer lo que amas seguirá siendo exigente y retador, pero se sentirá muy diferente a hacerlo solo por obligación.

Y sí, también existe la otra cara de la moneda: ser bueno en algo no siempre significa que te apasione. Ese tema tiene mucho para analizar y será materia de otro artículo, pero si me preguntas a mí, yo iría por lo apasionante. Allí descubrirás cosas que ni siquiera imaginas y aprenderás de maneras inesperadas. Lo que para ya eres bueno…, eso ya es parte de ti, ¿no lo crees? 😉

Habrá muchas opiniones, claro, pero lo importante es que analices, reflexiones y enfoques tu decisión hacia lo que realmente quieres estudiar. Siempre habrá varias opciones, pero estamos seguros de que la que elijas será la correcta.

Haz el quiz y revisa tu resultado. Tal vez sea la respuesta que estabas esperando, la señal perfecta para empezar a elegir tu camino universitario y tu futuro profesional.

-Anónimo.