Universidad Vasco de Quiroga

COLOQUIO EN LA UVAQ: DISCERNIMIENTO ÉTICO SOBRE EL SISTEMA ECONÓMICO Y FINANCIERO.
El Vaticano exige regulación que proteja al ser humano y trabaje por el bien común.

13 de agosto del 2018 23:41
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13 ago

Morelia Mich. a 10 de agosto de 2018. La Universidad Vasco de Quiroga, a través del Coordinador de Licenciaturas Ejecutivas, el Padre Pedro Vargas, organizó el Coloquio “Oeconomicae et pecuniariae quaestiones”, sobre Consideraciones para un Discernimiento Ético sobre algunos Aspectos del Actual Sistema Económico y Financiero.

Basado en un documento que publicó La Iglesia Católica el 6 de enero de este año, en el que se destaca la creciente influencia de los mercados sobre el bienestar material de la mayor parte de la humanidad.

El P. Vargas explicó que esto exige, por un lado, una regulación adecuada de las dinámicas de los mercados económicos y financieros mundiales, y por otro, un fundamento ético claro, que garantice calidad humana en las relaciones de los mecanismos económicos. Muchas personas, señala el documento, demandan hoy esa fundación ética y en particular, los que operan en el sistema económico-financiero.

Estuvieron presentes la Mtra. Yolanda Rendón Arias y el Doctor Daniel Tello, ambos colaboradores en la UVAQ, para explicar el panorama general de cómo empezó y cómo fueron dándose las crisis económicas que hemos vividos en México y en el mundo durante ya muchos años. Y la profunda falta de ética personal y profesional como el origen de estas crisis, programándolas incluso, para que sucedan cada diez años. Y para que hubiera una revolución, que al final te lleva a una nueva crisis. Ésa es una de las fallas éticas más graves, porque no se busca el bien común sino solamente el interés de ciertos grupos que controlan la economía mundial.

La Mtra. Rendón Arias y el Doctor Tello son egresados de la Universidad Michoacana, los dos estudian un doctorado, él en la misma Universidad Nicolaíta, mientras que ella lo hace en una Universidad en España.

En el Coloquio se presentó la realidad que estamos viviendo a nivel mundial en cuanto a la forma de funcionar de los sistemas económicos y financieros y el planteamiento que hace la Iglesia Católica como lineamientos éticos basados en que la persona tiene una dignidad y por lo tanto debe buscarse el bien de la persona y al mismo tiempo el bien común.

El documento apunta a “La promoción integral de cada individuo, de cada comunidad humana y de todas las personas, es el horizonte último de este bien común, que la Iglesia pretende lograr.

“Este bien florece -señala el documento -como anticipación del reino de Dios, que la Iglesia está llamada a anunciar e instaurar en todos los pueblos; y es un fruto peculiar de esa caridad que, como pilar de la acción eclesial, está llamada a expresarse en el amor social, civil y político. Este amor «se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor. El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de la caridad, que no sólo afecta a las relaciones entre los individuos, sino a “las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas”.

El documento apunta a que: “Está en juego el verdadero bienestar de la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro planeta, que corren el riesgo de verse confinados cada vez más a los márgenes, cuando no de ser «excluidos y descartados», del progreso y el bienestar real, mientras algunas minorías explotan y reservan en su propio beneficio vastos recursos y riquezas, permaneciendo indiferentes a la condición de la mayoría”.

Y agrega: “Toda realidad y actividad humana, si se vive en el horizonte de una ética adecuada, es decir, respetando la dignidad humana y orientándose al bien común, es positiva. Resulta claro entonces que la misma economía, como cualquier otra esfera humana, tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento; no de una ética cualquiera, sino de una ética amiga de la persona”.

El Documento del Vaticano es muy claro: “En este sentido,-dice- nuestra época se ha revelado de cortas miras acerca del hombre entendido individualmente, prevalentemente consumidor, cuyo beneficio consistiría más que nada en optimizar sus ganancias pecuniarias”.

Entre las conclusiones del Coloquio se señala que: Frente a la inmensidad y omnipresencia de los actuales sistemas económico-finan­cieros, nos podemos sentir tentados a resignarnos al cinismo y a pensar que, con nuestras pobres fuerzas, no podemos hacer mucho. En realidad, cada uno de nosotros puede hacer mucho, especialmente si no se queda solo”.

Agrega que “Muchas asociaciones con origen en la sociedad civil son, en este sentido, una reserva de conciencia y responsabilidad social, de la que no podemos prescindir. Hoy más que nunca, todos estamos llamados a vigilar como centinelas de la vida buena y a hacernos intérpretes de un nuevo protagonismo social, basando nuestra acción en la búsqueda del bien común y fundándola sobre sólidos principios de solidaridad y subsidiariedad”.

“Cada gesto de nuestra libertad, -dice- aunque pueda parecer frágil e insignificante, si orienta realmente al auténtico bien, se apoya en Aquel que es Señor bueno de la historia, y se convierte en parte de una positividad, que va más allá de nuestras pobres fuerzas, uniendo indisolublemente todos los actos de buena voluntad en una red que une el cielo con la tierra, verdadero instrumento de humanización del hombre y del mundo. Esto es lo que necesitamos para vivir bien y nutrir una esperanza que esté a la altura de nuestra dignidad de personas humanas”.

 

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